Qué hacer con todos esos poemas
por los que vendí mi alma al diablo.
Qué hacer con las exequias de ese amor
que consumió mis horas de plenitud.
Qué hacer si todo aquello que escribí
conserva aún tu huella indeleble
como un perfume que te devuelve
a los años de infancia.
Qué hacer cuando sólo quedan
los rescoldos de esa invasión bárbara
que todo lo arrasó con tu venida,
qué hacer con esa pavesa
que salta a mis ojos para cegarme otra vez
como lo hiciste tú aquel lejano día
en la entrada de un aeropuerto.
II
De mano de
Cisne Negro
11/7/10
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